lunes, agosto 28, 2006

En ausencia de Blanca


Muñoz Molina siempre me ha gustado, desde que el “Invierno en Lisboa” reposaba bajo los inútiles papales de la furrilería en esa aún más inútil mili que los de mi generación todavía tuvimos que hacer, al menos algunos. Regalé esta novela a alguien muy importante para mí que, al igual que Blanca para Mario, está ahora ausente, alguien que, en el verano de 2002 escribió al final del libro:

“...me ha parecido como un cuento muy agradable de leer”.

Esta novela corta demuestra cómo para atrapar al lector no es necesario llevarlo al mundo de nunca jamás, y cómo las hisotrias más apasionantes se encuentran en situaciones de la vida corriente, de las personas corrientes. La gente corriente es excepcional, piénsalo, por lo que te toca.

La prosa de Muñoz Molina hará que pronto lo sitúe junto a Kundera. Si alguien necesita/quiere más crítica del libro, ¡a vínculo!