jueves, octubre 12, 2006

Ruta en bici por el Ojailén.




Hoy, 12 de octubre y día del Pilar, nos hemos animado a acompañar a la gente de la peña el septimo piñon en su ruta anual del día del Pilar. Tras quedar a las 8:00 (primera proeza), hemos ido a la Alameda, donde arracaba la ruta.

En un principio hemos tomado el trazado del ferrocarril de Puertollano a Córdoba que se quedó a medio construir en los años 30 (ferrocarril incluido en los planes de Primo de Rivera). Hemos recorrido unos pocos kilómetros por la línea, en paralelo al Ojailén atravesando una impresionante trinchera. Tras cruzar el río hemos subido , entre vacas y ovejas, un par de puertecitos que se me han hecho duros (segunda proeza). Tras ellos hemos ido subiendo con poca pendiente y con el viento a favor hacia Puertollano, pasando por la finca de Palomo Linares quien parece que iba en un todo terreno que nos hemos cruzado aunque yo no lo he visto.

Poco después hemos llegado a la Dehesa Boyal de Puertollano, descanso, comida, reparación de algún pinchazo y pa'lante. En la dehesa hemos hecho un divertido tramo por un sendero (donde ha habido una caída que tampoco he visto porque iba por delante).

Desde allí a la central eléctrica de Sevillana (hoy creo que de Viesgo) por un carril bici, y poco más adelante hemos cruzado a Asdrúbal (poblado minero alrededor del pozo Santa María prácticamente abandonado, para seguir cruzado castilletes hacia la refinería para acabar cogiendo el FC antes comentado. A partir de aquí un molesto viento de cara ha venido a macharme un poco más las piernas que por ese momento ya andaban en la distancia a la que están acostumbradas (alrededor de 30 km) con lo que a partir de entonces he empezado a ir con la reserva. Además para colmo, hemos disfrutado del pestuzo a Azufre de la refinería.

Hemos tenido que hacer un trocito (interminable) por al carretera hasta el Villar, después nos hemos perdido un poco y nos ha tocado cruzar una sierra con la bici a cuestas y jugándonos los tobillos (mucha piedra suelta), hasta volver al trazado del ferrocarril. Éste estaba en algún tramo bastante deteriorado, con muchas piedras, pero el paisaje atravesado con el río al lado mereció la pena.

Hemos cruzado el río por un vado, para seguir por el ferrocarril por un tramo que como forma parte de la ruta del Quijote estaba mucho mejor, pero con el viento incordiando.

Y desde ahí vuelta a la Alameda, en unos 5 o 6 kilómetros últimos que me han sobrado, pero que al final se han pasado.

En la Alameda hemos comido (muy bien) en una casa rural (La Encomienda) caldereta o judías (última proeza), y tras una agradable sobremesa, vuelta a casa.

La gente del séptimo piñón está fuerte pero hemos aguantado dignamente con lo que espero unirme más veces a esta gente tan maja.

Os dejo con una foto del grupo antes de la salida. Soy el del casco.

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