viernes, junio 08, 2007

Viaje a Amsterdam II: Las bicis


En efecto, Amsterdam es el paraíso del ciclista y un lugar al que habría que pagar un viaje a muchos de nuestros políticos, locales sobre todo. La bicicleta, en combinación con el transporte público (el tranvía), resuelve muchos de los problemas de movilidad sin congestionar el espacio público y sin llenarlo de ruido. De hecho, la ausencia de ruido es una de las características más evidentes de Amsterdam.

La bicicleta está presente en las calles: los carriles bici y aparcamientos para bicicletas están en todas partes. Abajo podéis ver un edificio construido junto a la estación central para servir de aparcamiento de las miles de bicicletas que la gente que reside en otros lugares y trabaja en Asmterdam deja en la estación para poder ir a diario al trabajo (en muchos casos tiene otra bici en su pueblo para ir a la estación, otros usan bicis plegables que pueden subir a los cercanías).

La policía patrulla en bici, hay bicis para llevar a los niños , ya sea sobre el manillar si son pequeños, en la silla trasera, a veces en sillas dobles e incluso, en unas curiosas bicis con caja para llevar niños o mercancías.

Otros llevan bicis tipo carrito de los helados, otrora habituales en nuestras calles.


Además se pueden ver bicis tipo rowing creo que se llaman, en las que el ciclista va tumbado, con lo que la resistencia aerodinámica es menor y las velocidades que se pueden alcanzar mucho mayores, aunque son peligrosas por el ir muy bajos.


Bueno, aquí tenéis una colección, a ver si alguna vez en España podemos ser tan inteligentes como los holandeses.

2 comentarios:

amosnada dijo...

¡PERFECTO!!! Parece tan obvio que se vive mejor así!!
Llegaremos alguna vez a eso?
Espero que sí, pero... :(

caius dijo...

Espero que sí, que poco a poco la gente se de cuenta de que lo mejor es lo mejor y que el coche está muy bien para ir de Madrid a Alicante, pero no para ir a por el pan a la vuelta de la esquina. El problema es la infraestructura: no hacen carriles bici porque nadie va en bici, y nadie va en bici porque no hay carriles bici, y claro, romper ese círuclo vicioso necesita de una valentía que pocos políticos se atreven a tener.